Tremenda pesca de Salmon Chinook en el sur

Tremenda pesca de Salmon Chinook en el sur, mas precisamente en el Chalten, rio de las vueltas.

El Avance del Salmón CHINOOK


El Río Negro, situado en la Patagonia norte de la Argentina, está formado por la unión de los ríos Limay y Neuquén. Teniendo éstos, consecuentes embalses que regulan su caudal. Las últimas represas que poseen son la presa de Arroyito, sobre el Limay, y compensador Dique Ingeniero Ballester en Contralmirante Cordero sobre el río Neuquén.

Estos compensadores actúan como barreras artificiales para la subida de los peces del margen inferior de las mismas. NO Permitiendo que especies como la Carpa (Ciprinus Carpio) sigan invadiendo aguas arriba por remontes naturales por desove e impidiendo a su vez que las mismas especies como la perca, el pejerrey y las truchas, remonten el río por alimentación o reproducción. Últimamente se han capturado UNOS POCOS ejemplares de estos salmones Chinook en aguas tanto del río Limay como Neuquén, en los cuales los salmones que acceden desde el mar lo hacen por el Río Negro hasta este destino final.

El Río Negro, no posee embalses en su recorrido y desemboca directamente en el Mar Argentino. Este fenómeno natural ha permitido que una especie nueva de pez para estos ríos, esté empezando a invadir sus aguas. Estamos hablando del Salmón Chinook o Salmón del Pacífico o Salmón King (Oncorhynchus spp.). Éste se caracteriza por tener un cuerpo robusto, cabeza cónica y puntiaguda, hocico alargado, con interior negro, con ambos extremos con forma de gancho y con dientes prominentes. En el macho la cabeza es de Gran tamaño con dientes muy grandes y maxilar inferior generalmente deformada. La hembra posee una cabeza más pequeña y cónica y su cuerpo es mas holgada. El maxilar en ambos casos se extiende por detrás de los ojos y estos a su vez son pequeños. En el estadio de madurez se los observa de coloraciones marrones y rojizas, especialmente en los machos. Luego del desove es característico apreciar las aletas con los radios descubiertos ya que raspan enérgicamente el fondo del rio para armar las camas de desove.

La gran pregunta es; ¿Salmón del Pacífico en el Océano Atlántico?, Analizando las problemáticas ambientales actuales, como el cambio climático y adaptación de las especies introducidas podemos inferir en una explicación de este fenómeno. La variación de las temperaturas en los océanos han generado que muchas especies de peces y otros animales, hayan cambiado sus rutas migratorias siendo este un caso directo de esa problemática y sumando su capacidad de colonización de ecosistemas y la casi inexistencia de predadores, no resultaría raro que tanto este pez como otros de otras especies pueden llegar a colonizar este y otros ríos en un futuro cercano.

FUENTE:https://moscaspatagonicas.com.ar/el-avance-del-salmon-chinook/

Cómo vigilan al rey de los salmones que invadió los ríos de la Patagonia 

Científicos del Conicet desarrollaron una nueva herramienta para seguir la migración del salmón Chinook. Cómo funciona.

El salmón Chinook es originario del Océano Pacífico. Cuando llega a adulto puede pesar hasta 57 kilos. Al expandirse en la Patagonia, tanto en Chile como en la Argentina, produjo la invasión de salmónidos que migran al mar de mayor escala geográfica a nivel mundial. El gran desafío ahora es cómo controlarlo por los impactos negativos que produce en los ecosistemas.
Ahora, un grupo de investigadores del Conicet desarrolló una técnica para identificar el origen y las trayectorias migratorias de los peces invasores de la Patagonia. Se trata de un método que combina el análisis de la composición química del agua de los ríos y el rastro que dejan estos indicadores en la fauna acuática.

Inicialmente la técnica fue aplicada para el estudio del salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha), que habita en las cuencas de la Patagonia argentina y chilena durante los meses de reproducción (febrero-marzo). Sin embargo, sus desarrolladores advierten que se podría aplicar en otras especies, incluso en aves.

La técnica fue implementada por primera vez en Argentina y logró el reconocimiento internacional luego de ser publicada en la revista científica Science of The Total Environment.
“El estudio de los salmones es importante porque es una especie que está avanzando mucho en Argentina y Chile.

Sin embargo, está en peligro en su lugar de origen: Alaska, Estados Unidos. En nuestro caso es al revés, de hecho el año pasado se encontraron los primeros ejemplares en el río Paraná, cerca de Rosario, Santa Fe”, precisó a Diario RÍO NEGRO Esteban Avigliano, líder de la investigación.

Este desarrollo forma parte de un proyecto más amplio, que está destinado a estudiar los peces presentes en el Atlántico Sur, como la polaca austral y la merluza. Cuenta con financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y la Cancillería Argentina.

Daniel Quilodrán

Gran variada de pesca en Hudson

El sábado fui invitado por Marcelo Gaston y Jorge al río de la plata a buscar dorados.
Salimos a las 15 horas desde Hudson y luego de navegar 10 minutos tiramos líneas de fondo con lombriz para sacar bagres y poder juntar carnada.
En el mismo lugar cambiamos las líneas por boyas grandes que dejábamos que se aleje de la embarcación para luego detenerlas y esperar los piques de dorado.
Lamentablemente el día anterior fue de tormenta y con viento norte lo que hizo que el agua este muy color chocolate.
Estuvimos toda la tarde entretenidos con la pesca de manduva, paty y algún que otro doradillo chico que se desprendían de nuestros anzuelos
La tarde espectacular para la pesca y como siempre la pasamos muy bien
Gracias Jorge, Marcelo y Gastón por la invitación

 

Dorados y variada en el Rio Uruguay y el Aº Martinez

Amigos
Fui invitado por mis amigos Gustavo y Dany a pasar un día de pesca por el día del curtidor.
En esta oportunidad nos dirigimos hacia Villa Paranacito donde en la lancha de Pablo nos dirigimos a una casa container en la desembocadura del Martínez con el río Uruguay. Propiedad del dueño de la guardería Los Pinos quien tan gentilmente nos prestó el lugar para que pasemos el día asado de por medio.
Tuvimos piques de doradillos, bagres, y algunas bogas chicas. La idea era pasar un hermoso día entre amigos y comernos un asado
Acá les dejo las fotos

Enormes Truchas en el Rio Limay Valle Encantado

¡Ah, las maravillas de la pesca en el Río Limay! La aventura comenzó temprano en la mañana con Marcelo y La Gringa, dos amantes de la pesca. Partimos rumbo a Valle Encantado, y el sol ya empezaba a calentar el cielo despejado, augurando dos días perfectos.

El río Limay, estaba desbordado. El agua rugía con fuerza, pero eso solo añadía emoción a nuestra jornada. La Gringa, siempre optimista, decía que eso era señal de buena pesca. Y así fue.

El primer día, nos instalamos en la costa y preparamos nuestras cucharas ondulantes, esos engaños que parecen hipnotizar a las truchas. Las lanzamos al río, dejando que las corrientes las llevaran, mientras esperábamos con ansias el primer mordisco. El clima era agradable, con una brisa suave que nos acariciaba el rostro y el sol brillando con intensidad, haciendo que todo resplandeciera.

¡Y vaya si tuvimos suerte! En cuestión de horas, Marcelo sintió el tirón. La caña se dobló y comenzó la batalla. Entre risas y gritos de emoción, sacó una trucha gigante que debía pesar al menos 3 kilos. La Gringa no se quedó atrás y, con su característico entusiasmo, también logró atrapar una trucha de casi 5 kilos. Fue una jornada de pesca memorable, con truchas que oscilaban entre 2 y 5 kilos, cada una más impresionante que la anterior.

La noche cayó y compartimos historias y anécdotas mientras disfrutábamos de la comida y planificábamos el día siguiente. Nos dormimos bajo un cielo estrellado, soñando con nuevas capturas.

El segundo día fue igual de mágico. El sol volvió a acompañarnos y las truchas parecían estar de buen humor. Las cucharas ondulantes seguían haciendo su trabajo, y cada captura era una celebración. El río desbordado, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en nuestro aliado, ofreciéndonos una experiencia de pesca inolvidable.

Al final de nuestra aventura, nos quedamos mirando el río, agradecidos por los momentos vividos y las increíbles truchas que habíamos atrapado. Marcelo y La Gringa, con sus sonrisas radiantes, sabían que esos días en el Limay serían recordados por siempre. Y así, con el corazón lleno de alegría, emprendimos el regreso a casa, ya soñando con la próxima salida de pesca.

Pejerreyes en Berisso, que nunca defrauda. Piques, corridas y matungos

Era un hermoso sábado. El sol brillaba con esa calidez que invita a salir al aire libre, y yo me sentía emocionado por la jornada de pesca que nos esperaba. Había planeado esta salida con mis amigos Alberto, Dany, Adolfo y Omi, y no podía esperar más. Nos dirigimos al Río de la Plata, cerca del famoso canal Mitre, un lugar que prometía ser un verdadero paraíso para los amantes de la pesca.

Cuando llegamos, Joaquín ya estaba allí, esperándonos con su característico entusiasmo. Buscalo en instagram como @hasainjoaquin, Joaquín es un apasionado de la pesca y un guía excepcional. Desde el primer momento, nos hizo sentir como en casa. Su risa contagiosa y su energía positiva nos envolvieron, y rápidamente todos nos pusimos a charlar y a prepararnos para la aventura.

Mientras organizábamos el equipo, yo no podía evitar sentirme entusiasmado. La boya bigotera que íba a utilizar había demostrado ser muy efectiva en el pasado, y Joaquín nos aseguró que, tendríamos una buena oportunidad de pescar pejerreyes.

Una vez en el bote, la emoción era palpable. El agua brillaba bajo el sol, y todo parecía perfecto. Hicimos los primeros lanzamientos, y mientras esperaba que la boya se moviera, no podía evitar mirar a mi alrededor. El sonido del agua, el canto de los pájaros y la compañía de mis amigos creaban una atmósfera mágica. Después de unos minutos, Dany, que estaba justo a mi lado, gritó: "¡Tengo uno!". Todos nos giramos hacia él, y, efectivamente, su boya estaba completamente sumergida.

Dany luchó con el pez, y al final, logró sacar un pejerrey de aproximadamente 1 kilo. La alegría en su rostro era contagiosa. "¡Miren este matungo!" exclamó, y todos comenzamos a aplaudir. La emoción de ver el primer pez del día nos llenó de energía. La pesca estaba empezando bien.

Luego fue el turno de Alberto, quien rápidamente siguió el ejemplo de Dany. Su boya también se movía, y con un poco de esfuerzo, logró sacar otro pejerrey que, si bien no era tan grande como el de Dany, seguía siendo un buen pez.

La mañana continuó así, entre risas y anécdotas. La boya bigotera seguía demostrando su eficacia, y cada vez que la lanzábamos, había una buena posibilidad de que algo picara.

Con el paso de las horas, la cantidad de pejerreyes en nuestra hielera iba en aumento. Adolfo, siempre el bromista del grupo, comenzó a contar historias exageradas sobre los pejerreyes que había atrapado en el pasado. "¡El último pesqué uno que pesaba dos kilos!", decía con una sonrisa pícara, mientras todos reíamos de sus relatos.

En ese momento, Joaquín nos sugirió que intentáramos un nuevo lugar, así que nos movimos un poco más cerca del canal Mitre. Mientras navegábamos, el sol seguía brillando, y la temperatura era ideal. Iba sintiendo que la tarde prometía más sorpresas. Una vez que llegamos a nuestro nuevo destino, lanzamos nuestras líneas una vez más, y la espera comenzó de nuevo.

De repente, mi boya comenzó a moverse con fuerza. "¡Es un matungo!", grite emocionado. La tensión era palpable mientras luchaba por sacar el pez del agua. Finalmente, después de unos minutos de intensa batalla, logre traer a bordo un hermoso pejerrey que superaba el kilo. La alegría fue desbordante. Todos celebramos la captura como si hubiera sido un récord mundial.

Con el sol comenzando a descender y el cielo pintándose de tonos anaranjados, decidimos que era hora de hacer un último esfuerzo. Joaquín, siempre optimista, nos dijo: "Este es el momento perfecto para los matungos". Lanzamos nuestras líneas una vez más, y mientras la tarde se desvanecía, las boyas flotaban tranquilamente.

No pasó mucho tiempo antes de que mi boya comenzara a moverse otra vez. Al principio, pensé que era solo la corriente, pero luego sentí un fuerte tirón. "¡Tengo uno!", grité, sintiendo la adrenalina correr por mis venas. La pelea fue intensa, pero finalmente logré sacar a un pejerrey que, aunque no era el más grande, era sin duda el resultado de un dia fantástico.

Al regresar a la costa, el grupo estaba exhausto pero satisfecho. Habíamos tenido un día increíble en el Río de la Plata, lleno de risas, buenos momentos y una buena cantidad de pejerreyes. Mientras nos despedíamos, ya comenzamos a planear nuestra próxima aventura, sabiendo que días como este son los que realmente importan. La pesca no solo se trata de atrapar peces, sino de crear recuerdos y disfrutar de la compañía de buenos amigos. Sin duda, este día quedará grabado en mi memoria por mucho tiempo.

Quienes participamos de la salida fuimos Alberto, Dany, Adolfo, Omi y yo edgard
Para seguir las aventuras de Joaquín, pueden encontrarlo en Instagram: @hasainjoaquin.

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